Por lo cierto dos grandes series ancladas totalmente en sus personajes principales. La series eran (son) divertidas también por sus otros personajes, guionistas, etc. Pero sin Charlie y sin Michael ya no son lo mismo. Lo lamentable de las vacaciones es que, como dicen en el The Clinic, surge lo peor de nuestra telivisión: rialitis shous cada vez más falsos, malos, básicos y decadentes; la basura farandulera se ve alimentada por otra porquería decadente como el Festival de la canción de Viña del Mar; la clara prueba de que en Chile no hay noticias y que cada 3 años aparece el chupacabras; el campeonato nacional de fútbol entra en pausa (al menos hasta febrero); y muchas otras basuras más.
Hay que anclarse en en la genialidad del humor americano con Family Guy, The Big Bang Theory, The Office, That 70's show, o si tienes suerte a los ingleses de Monty Python y el tan aclamado humor británico. El humor británico me recuerda al chiste de los camellos que se encuentran en el desierto y uno le pregunta al otro -¿Qué comech?- y el otro le responde -Manchanach-. El viejo tabú que nunca desaparecerá.
Le agradezco a mi padre por un sentido del humor humilde, por no decir que me gusta el humor fome porque mi padre es seco para las tallas fomes. Algún real academista de la lengua española podría aclararme si existe la palabra "fome", porque el corrector del Google Chrome me la corrige pero no me da alternativas. "Fome", curiosa palabra.
Terminando con este popurri (¿asi se escribe?) de tren mental (¿eso significa?) de reflexiones dignas de no ser leídas, grandes exponentes de mi tan usual verborrea virtual alimentadas por la incontinencia verbal del escondite de lo intrascendente de mi persona y mis ideas. Amplias abandonadas de mi poder intelectual atrapado en el absurdo y la ignorante ignorancia de (sobre) mi persona. Hablar de lo profundo o lo mundano, de la seriedad, el humor o la irreverencia. No quedar mal con nadie y cantar la canción de los Prisioneros. Inútil ejercicio, nadie lee porque nadie merece ser leído. Proyectando la intrascendencia es la única manera de no estar solo cuando estas solo y escribes.
La música suena cuando es tocada, no le importa quién la toque ni mucho menos quién la escuche. Una bicicleta suena en la Telecaster de Syd. Buenas noches.
